Un libro que no debe perderse!

HOMBRE-MEDIO: Hacia una encrucijada de conocimiento para una metodología de interdisciplinariedad, bajo la dirección de Adélie Pomade

La relación entre los hombres y su entorno cuestiona las ciencias humanas y sociales y las ciencias naturales en diferentes términos, utilizando diferentes métodos y datos, pero en la perspectiva convergente de una mejor comprensión de sus interacciones. En este contexto, ¿cómo pueden los científicos «trabajar juntos»? ¿Cómo pueden unir, cruzar y abordar los múltiples desafíos de un mismo problema dentro de un cuestionamiento colectivo e integrado? Este interrogatorio lleva a las disciplinas a menudo compartimentadas a abrirse a conceptos y métodos de análisis que hasta ahora eran ajenos a ellos. Esta inflexión invita a los investigadores a una «empatía científica» más fuerte. No se trata de hablar con el otro, de convertirse en el otro o de comprenderlo, sino de situarse en el campo cognitivo. El libro destaca la forma en que las disciplinas abordan y comprenden las cuestiones relacionadas con las relaciones desarrolladas entre los humanos y sus entornos, y cuestiona las cuestiones metodológicas inter-multi-transco o multidisciplinares relacionadas con ellas.

¿Qué es la negociación ecológica?

La negociación ecológica es una negociación cuyo objeto y consecuencias van más allá de consideraciones puramente antropocéntricas y afectan directamente el futuro de la naturaleza.

Durante mucho tiempo, las decisiones sobre el futuro de la naturaleza se han tomado de manera unilateral entre los responsables políticos y los promotores. Los procedimientos administrativos dirigidos a informar al público sobre un nuevo proyecto no permitieron un intercambio real de conocimientos sobre el contexto natural local, ni obtener una influencia real en la toma de decisiones final.

Sobre la base del trabajo de una tesis en derecho, nos damos cuenta de que la ley aplicable a los estudios de impacto ambiental podría permitir que la naturaleza se defienda mejor en las negociaciones que pueden tener consecuencias para su futuro.

Para mejorar la consideración de la naturaleza en las negociaciones, un grupo de investigadores y empresas de ingeniería ambiental, llamado Nego-Eco ©, desarrolla la investigación y la innovación en dos áreas principales:

– Formación de actores en la negociación ecológica.

– Desarrollo de metodologías y herramientas de apoyo a la decisión.

Estos enfoques permiten una mejora constante de la consideración de la naturaleza en las decisiones que le conciernen.

El objetivo es estrechar los vínculos de la naturaleza humana y traducir mejor las influencias de uno en el otro.

Para esto, es necesario comprender mejor cómo se construye la ley y cómo cada actor puede encontrar su lugar para actuar.

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Un principio universal

La negociación ecológica es un principio universal que la humanidad debe aprender a desarrollar de manera sostenible teniendo en cuenta los límites del planeta. Estos límites naturales no son negociables. La naturaleza ya no puede considerarse como algo negociable que está disponible. La naturaleza destruida es insustituible. La temporalidad humana y natural no es equivalente.

Es la demografía y las actividades humanas que la humanidad debe aprender a controlar y negociar dentro de los confines del planeta. Esta negociación ya no puede ser una negociación comercial. Debe ser ecológico. Debe fluir desde el corazón de la humanidad. Debe utilizar todo el potencial humano para llevar a cabo este ejercicio de equilibrio. La negociación ecológica implica una escucha profunda de las necesidades de la humanidad en su diversidad, complejidad, especificidad y amplitud. Los seres humanos deben actuar juntos. Deben latir al ritmo del mismo corazón. Para implementar la negociación ecológica, es necesario que nuestros tomadores de decisiones (Estado, empresas privadas) aprendan a hacer vibrar sus corazones al ritmo del planeta. Este enfoque no es económico sino universal. Las culturas ancestrales nos enseñan una disciplina perdida que debemos encontrar. Nuestro conocimiento moderno ofrece herramientas invaluables para tratar de observar y orquestar la diversidad en su conjunto. La negociación ecológica impone una disciplina primero personal, luego colectiva. Una escucha esencial entre los actores, operadores económicos y financieros hasta los actores territoriales coordina e impulsa esta práctica de la negociación. El arreglo de los actores y el papel de cada uno debe ser aclarado por la expresión de las necesidades vitales de cada uno y debe encontrar la raíz en un territorio con recursos limitados. Los territorios sustentan a nuestras familias. Nos alimentan y alimentan a la humanidad. La tierra es nuestra madre. Es de la mano, con ella, que debemos construir nuestro futuro. Algunos territorios están llenos de vida y podrían revivir nuestra humanidad escuchando estas necesidades recíprocas.

Practicar la negociación ecológica significa aceptar vivir juntos, escucharnos, compartir y tomar el lugar correcto en el momento adecuado, en un equilibrio perfecto con el territorio y, más en general, con nuestro planeta. El respeto por la naturaleza, negociador silencioso pero presente, está en el centro de esta práctica rara y, sin embargo, diaria en el mundo de los negocios. Este mundo todavía está desconectado de las tierras en las que realmente se pone en práctica.

La negociación ecológica está, por lo tanto, reconectando las necesidades de la humanidad y las prácticas comerciales y financieras con temas ecológicos de primer orden, como la protección de la biodiversidad, alimentos saludables, salud ambiental, cambio climático…

Sabemos el daño que estamos haciendo hoy en el planeta, debido a la falta de regulación y la visibilidad a largo plazo de nuestras acciones. Hoy conocemos y podemos corregir nuestras acciones. Vamos a actuar de manera diferente. Desde dentro de lo que somos, hacia afuera. Esto traerá gradualmente paz y equilibrio a nuestro hermoso planeta.