Un principio universal

Un principio universal

La negociación ecológica es un principio universal que la humanidad debe aprender a desarrollar de manera sostenible teniendo en cuenta los límites del planeta. Estos límites naturales no son negociables. La naturaleza ya no puede considerarse como algo negociable que está disponible. La naturaleza destruida es insustituible. La temporalidad humana y natural no es equivalente.

Es la demografía y las actividades humanas que la humanidad debe aprender a controlar y negociar dentro de los confines del planeta. Esta negociación ya no puede ser una negociación comercial. Debe ser ecológico. Debe fluir desde el corazón de la humanidad. Debe utilizar todo el potencial humano para llevar a cabo este ejercicio de equilibrio. La negociación ecológica implica una escucha profunda de las necesidades de la humanidad en su diversidad, complejidad, especificidad y amplitud. Los seres humanos deben actuar juntos. Deben latir al ritmo del mismo corazón. Para implementar la negociación ecológica, es necesario que nuestros tomadores de decisiones (Estado, empresas privadas) aprendan a hacer vibrar sus corazones al ritmo del planeta. Este enfoque no es económico sino universal. Las culturas ancestrales nos enseñan una disciplina perdida que debemos encontrar. Nuestro conocimiento moderno ofrece herramientas invaluables para tratar de observar y orquestar la diversidad en su conjunto. La negociación ecológica impone una disciplina primero personal, luego colectiva. Una escucha esencial entre los actores, operadores económicos y financieros hasta los actores territoriales coordina e impulsa esta práctica de la negociación. El arreglo de los actores y el papel de cada uno debe ser aclarado por la expresión de las necesidades vitales de cada uno y debe encontrar la raíz en un territorio con recursos limitados. Los territorios sustentan a nuestras familias. Nos alimentan y alimentan a la humanidad. La tierra es nuestra madre. Es de la mano, con ella, que debemos construir nuestro futuro. Algunos territorios están llenos de vida y podrían revivir nuestra humanidad escuchando estas necesidades recíprocas.

Practicar la negociación ecológica significa aceptar vivir juntos, escucharnos, compartir y tomar el lugar correcto en el momento adecuado, en un equilibrio perfecto con el territorio y, más en general, con nuestro planeta. El respeto por la naturaleza, negociador silencioso pero presente, está en el centro de esta práctica rara y, sin embargo, diaria en el mundo de los negocios. Este mundo todavía está desconectado de las tierras en las que realmente se pone en práctica.

La negociación ecológica está, por lo tanto, reconectando las necesidades de la humanidad y las prácticas comerciales y financieras con temas ecológicos de primer orden, como la protección de la biodiversidad, alimentos saludables, salud ambiental, cambio climático…

Sabemos el daño que estamos haciendo hoy en el planeta, debido a la falta de regulación y la visibilidad a largo plazo de nuestras acciones. Hoy conocemos y podemos corregir nuestras acciones. Vamos a actuar de manera diferente. Desde dentro de lo que somos, hacia afuera. Esto traerá gradualmente paz y equilibrio a nuestro hermoso planeta.


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