La Llamada de Angers en Colombia

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Bogotá: los territorios sitúan la mediación en el centro de la protección de los derechos
Acojidos por la Personeria de Bogota, equipo de AGOL, el 7 de septiembre de 2026

Bogotá, 7 de septiembre de 2026 — Con motivo de la jornada preparatoria de la 5.ª Asamblea General de la Alianza Global de Ombudspersons Locales (AGOL), las personas participantes iniciaron una reflexión colectiva sobre el papel de las defensorías de derechos, las ombudspersons y las personerías locales en la prevención y la mediación de los conflictos que afectan a los derechos humanos y a la convivencia en los territorios.

Organizados en torno a la metodología «Del desafío al compromiso», los trabajos permitieron formular propuestas concretas en torno a tres temas: los derechos humanos y la educación; la ética de la mediación y el género; y los derechos socioambientales.

Ismael Rins de AGOL, por la Llamada de Angers, Bogota, el 7 de septiembre de 2026

Prevenir en lugar de sufrir los conflictos

Los intercambios subrayaron que la mediación no debe intervenir únicamente cuando un conflicto ya está instalado. La educación en derechos humanos, el conocimiento de las instituciones y el desarrollo de las capacidades ciudadanas constituyen instrumentos esenciales para prevenir tensiones y permitir que las personas busquen antes soluciones adecuadas.

Las personas participantes propusieron, en particular, reforzar las alianzas con escuelas y universidades tanto sea en derechos humanos como en sociologia y antropologia, desarrollar formaciones dirigidas a líderes comunitarios y crear una línea de intercambio de AGOL sobre educación, derechos humanos y mediación.

La transformación digital también fue identificada como un desafío prioritario. Ante el uso creciente de la inteligencia artificial en las administraciones públicas, las defensorías de derechos deben poder comprender, supervisar e impugnar las decisiones automatizadas que puedan afectar a las personas. En este contexto, la iniciativa OmbudsLab podría convertirse en un espacio de innovación, formación y experimentación para las instituciones de garantía.

Ética, igualdad y enfoque de género

La segunda mesa cuestionó los principios tradicionales de neutralidad e imparcialidad. Las personas participantes recordaron que una igualdad estrictamente formal no es suficiente cuando las partes no disponen de los mismos recursos, información o capacidades de negociación.

Por ello, la mediación debe ser capaz de reconocer las asimetrías de poder, en particular las vinculadas al género, sin abandonar por ello el papel imparcial de la persona mediadora. Las propuestas formuladas incluyen:

  • El análisis previo de las relaciones de poder y de las desigualdades de género.
  • La puesta en marcha de garantías que permitan una participación libre y efectiva.
  • El refuerzo de la formación de las personas mediadoras.
  • El intercambio de casos y buenas prácticas en el seno de AGOL.
  • La elaboración de recomendaciones internacionales sobre ética, equidad y género en la mediación.
Séverine Carrez, INNE, por la Llamada de Angers, Bogota, el 7 de septiembre de 2026

Los límites de la mediación socioambiental

Los conflictos socioambientales constituyeron el tercer eje de trabajo. A menudo involucran a comunidades, empresas, autoridades públicas y otros actores que no cuentan con la misma información, los mismos recursos ni la misma capacidad de influencia.

La mediación puede facilitar el diálogo, pero no constituye una respuesta automática. En situaciones de violencia, amenazas, intimidación, riesgos graves o ausencia de consentimiento libre, previo e informado, deben poder activarse otros mecanismos —jurídicos, administrativos, cautelares, de protección o de reparación—.

Las personas participantes también insistieron en un principio esencial: ningún acuerdo puede legitimar una vulneración de los derechos humanos, colectivos o ambientales, ni retrasar la aplicación de medidas urgentes de protección.

Entre las líneas de acción propuestas figuran la creación de una base de conocimientos de AGOL, el desarrollo de una cooperación sobre migraciones climáticas, la elaboración de un «decálogo» de principios y líneas rojas para la mediación socioambiental y la puesta en marcha de un programa de reconocimiento de las buenas prácticas empresariales.

Hacia una agenda común

Las tres mesas convergen en una misma ambición: hacer de la mediación una herramienta al servicio de la protección de los derechos, y no un mecanismo que sustituya las responsabilidades institucionales.

Las contribuciones de Bogotá abren varias líneas de trabajo para AGOL:

  • Reforzar la prevención mediante la educación en derechos humanos.
  • Desarrollar formaciones e intercambios entre pares.
  • Integrar en mayor medida las cuestiones de género y las asimetrías de poder.
  • Definir criterios comunes para evaluar las condiciones de una mediación.
  • Construir referencias compartidas para los conflictos socioambientales.
  • Acompañar las transformaciones digitales, manteniendo los derechos y la supervisión humana en el centro.

El encuentro de Bogotá marca así una nueva etapa hacia una agenda común de AGOL sobre mediación. El objetivo no es imponer un modelo único, sino conectar las experiencias locales, producir conocimientos compartidos y transformar los aprendizajes procedentes de los territorios en herramientas concretas para prevenir mejor los conflictos y proteger los derechos.


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