Institut International pour la Négociation Écologique (INNÉ)


Comprender la Negociación Ecológica

Nuestras decisiones son extraordinarias: a partir de ahora deben respetar los límites planetarios, en todos los entornos.

La negociación es el espacio en el que el diálogo puede cambiarlo todo. Si este espacio de diálogo garantiza intercambios virtuosos, la toma de decisiones respetará los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.

Crear un marco respetuoso del diálogo con lo vivo y garantizar su cumplimiento en las decisiones tanto locales como globales es la razón de ser del Instituto Internacional para la Negociación Ecológica.

El Instituto Internacional para la Negociación Ecológica crea un nuevo marco de negociación respetuoso con lo vivo:

Una estructura global atenta a lo local :
  • Hace visibles, a escala internacional, las situaciones ecológicas locales.
  • Reconoce las situaciones que requieren un marco ético de diálogo.
  • Ofrece medios para superar las dificultades locales.
Una ética respetuosa con lo vivo :
  • Un marco de diálogo seguro y profesional.
  • Una escucha de todas las necesidades, humanas y no humanas.
  • Un diálogo orientado a la cocreación y a la inteligencia colectiva.
  • Una garantía externa al marco de decisión, respetuosa de los ritmos y las necesidades de los actores implicados.
  • Una metodología de trabajo que procura movilizar a los mejores expertos disponibles en cada etapa del proceso de diálogo.
El objetivo :
  • Dotarnos de los medios necesarios para recuperar un equilibrio global entre seres humanos y no humanos.
  • Permitir que la humanidad recupere su lugar y que lo no humano ocupe el suyo.

El territorio habla, los seres humanos escuchan…

El INNÉ es un tercero neutral, autónomo e independiente que garantiza la ética del diálogo con lo no humano. Moviliza a profesionales formados en mediación —de conflictos y de proyectos— y en diálogo sensible: los ecociadores.

Su misión consiste en garantizar que todo proceso de «diálogo con lo vivo o con lo no humano» —en empresas, territorios, colectivos u otros contextos— sea ético y sitúe verdaderamente a los seres humanos en una posición de escucha de lo vivo.

El INNÉ garantiza el respeto de un diálogo ético entre los seres humanos y lo no humano.

Las decisiones de la humanidad deben integrarse, de ahora en adelante, en el respeto de los límites de sus entornos y del planeta. La movilización de expertos, científicos, personas sabias y seres sensibles —reunidos desde el perspectivismo de los siete centros del INNÉ— es necesaria para este tipo de diálogo.

Recurrir al INNÉ en el marco de un diálogo con lo vivo permite:

  • Evitar el greenwashing y la instrumentalización de nuestra relación con lo vivo.
  • Garantizar un marco seguro y protector para entrar en diálogo con lo vivo.
  • Garantizar decisiones respetuosas con los derechos de la Humanidad y de la Naturaleza.
  • Integrar el enfoque en un cambio de paradigma basado en una toma de decisiones ecocentrada.

Para ir aún más lejos…

El enfoque del Instituto Internacional para la Negociación Ecológica garantiza un cambio de paradigma basado en la apertura, la interculturalidad y el diálogo pacífico. Su metodología y su marco representan una innovación en tres ámbitos fundamentales:

  • Una innovación jurídica.
  • Una innovación ecológica.
  • Una innovación técnica.

Una innovación jurídica

El derecho ambiental es un derecho fundamental desde el cual el ser humano se pregunta por su propio lugar en el planeta. ¿Debe ser ecocéntrico —el ser humano dentro de la naturaleza— o antropocéntrico —un derecho creado por y para los seres humanos, donde la naturaleza queda fuera—?

La trayectoria jurídica del derecho occidental es antropocéntrica, mientras que la mayoría de las demás culturas son ecocéntricas. ¿Cómo hacer dialogar estos dos mundos aparentemente opuestos en la era de «Un solo planeta, una sola salud»?

Para responder a esta cuestión, el principio de negociación ecológica se aplica a partir de la toma de conciencia de un derecho global, del reconocimiento de las particularidades locales y de la superación de las divisiones entre concepciones jurídicas, respetando las trayectorias culturales en juego.

Para responder al desafío que plantean nuestro planeta y la extinción masiva de la vida —tanto de la biodiversidad como de la humanidad—, la negociación ecológica propone un cambio radical en la manera de tomar decisiones, tanto internacionales como locales. Consideramos que esta es la única forma de trabajar seriamente en favor de un equilibrio consciente del planeta.

Para ello, la toma de decisiones debe desarrollarse en tres etapas: primero, mediante la aplicación de un modelo de gobernanza compuesto por al menos siete perspectivas que articulen lo local y lo global; segundo, mediante el uso de herramientas y métodos de diálogo profundo, intercultural, interdisciplinario e internacional; y tercero, mediante la formalización de un proceso de validación y seguimiento de los compromisos que fundamentan esta negociación ecológica.

La negociación ecológica reorganiza nuestros modos de toma de decisiones, pasando de una lógica piramidal a una lógica en red. Rompe los compartimentos estancos de los desafíos ecológicos locales para obtener apoyos internacionales que aporten visibilidad y permitan la expresión y la escucha de los seres vulnerables, las comunidades de habitantes y los elementos de la naturaleza —humanos y no humanos—, a menudo ignorados.

Permite hacer consciente, a escala global, una decisión local y ofrecerle un marco estructurado y protector, desde una perspectiva ética, jurídica, científica, económica y de sabiduría. Véase el Llamamiento de Angers.

Esta visión integradora es la única que permite incluir plenamente a todos los seres —humanos, no humanos, pasados y futuros— en la toma de decisiones, abordándola desde el vínculo y desde la relación que debe restaurarse, crearse o coconstruirse, en una perspectiva de pacificación. Véanse nuestras formaciones.


Una innovación ecológica

La dinámica planetaria actual desconecta cada vez más a los seres humanos de lo vivo: a través de la alimentación, los ritmos de trabajo, la medicalización, la alteración de los ciclos de las mujeres, el incumplimiento de los ciclos lunares por parte de los agricultores, el olvido de las estaciones y de los ciclos de vida.

El ser humano moderno vive en su burbuja económica y se convierte en un ser «desarraigado», desconectado de lo vivo y de su naturaleza profunda. Esta negación de lo vivo queda oculta por la presión constante de vivir al ritmo de la economía —levantarse temprano, comer rápido, utilizar medios de transporte, no prestar atención al tiempo—, en detrimento del ritmo del planeta.

Esta desconexión provoca una desregulación de la relación entre los seres humanos y los recursos, y permite constatar hoy que se han alcanzado los límites planetarios.

¿Qué aporta la Negociación Ecológica en este contexto?

La Negociación Ecológica es una herramienta poderosa para reconectar a los seres humanos con lo vivo. Se apoya en una metodología y en herramientas innovadoras procedentes de la mediación, el diálogo y la escucha profunda —véase el Centro de Ecociadores—.

Permite iniciar este retorno a lo vivo en las instancias clave del desarrollo de nuestra sociedad globalizada, tanto a escala local como global. Su originalidad reside en la importancia concedida al respeto de los valores universales —véase nuestra Carta—, que incorpora culturas y saberes tradicionales de todos los continentes en las iniciativas locales y globales de negociación ecológica.

Este anclaje en la diversidad de lo vivo, mediante la transmisión de información científica y sensible, se convierte en una fuente fundamental de los principios que deben respetarse.

¿Qué aporta el INNÉ a la aplicación de la Negociación Ecológica?

El INNÉ contribuye al desarrollo continuo de la negociación ecológica a través de su centro de investigación y de sus Grupos de Acción Local. Sus temáticas y experiencias buscan arraigar este enfoque en una comprensión más profunda de las relaciones entre los seres humanos y la Naturaleza, así como en el acompañamiento permanente para crear nuevas herramientas y metodologías que permitan aplicar concretamente esta forma de negociación.

El papel del INNÉ

El INNÉ es una estructura compuesta por siete centros interdependientes que conectan las actividades sobre el terreno con las grandes decisiones.


Una innovación técnica
El INNÉ estructura Nuevas Instancias de Diálogo (NID)

Detrás de la capacidad del INNÉ para estructurar Nuevas Instancias de Diálogo (NID) existe una ingeniería del diálogo basada en la mediación de proyectos y en la complejidad de las escalas de diálogo —glocales—, de sus espacios y de sus temporalidades.

Las Nuevas Instancias de Diálogo (NID) generan un cambio de paradigma en las relaciones entre los seres humanos y lo vivo, al establecer un marco de diálogo y mediación basado en un enfoque ecocentrado: un enfoque que sitúa a la humanidad dentro de los límites de su entorno y su medio ambiente.

  • Aceptación de un nuevo diálogo: la creación de las NID implica, en primer lugar, aceptar dialogar con lo vivo. Esto exige salir de los marcos económicos y administrativos habituales y abrirse a ciclos de diálogo «fuera del tiempo», evolutivos e iterativos.
  • Papel de la mediación y de los ecociadores: las NID se apoyan en mediadores profesionales y ecociadores —mediadores profesionales formados en el diálogo entre seres humanos y no humanos—, que crean un espacio seguro en el que la escucha de lo vivo, en toda su complejidad, es primordial.
  • Apertura a nueva información: este proceso implica tener en cuenta datos e informaciones tanto científicas como sensibles, lo que genera un cambio de paradigma al abrir el diálogo entre lo humano y lo no humano.
  • Cambio de paradigma: este cambio se ve favorecido por la capacidad de las personas mediadoras y de los ecociadores para tender puentes entre los mundos humano y no humano, poniendo en diálogo diferentes niveles de información, sensibilidades y percepciones de lo vivo, desde lo local hasta lo global.

En resumen, las NID, gracias a su estructura y a la intervención de mediadoras y mediadores profesionales formados, permiten superar las limitaciones de los diálogos tradicionales e integrar la complejidad de lo vivo en la toma de decisiones, transformando así la propia naturaleza de las relaciones entre los seres humanos y el resto de lo vivo.